CdH-2: ¿Cuántas cosas debes saber para que, gozando de esta consolación, puedas vivir y morir santamente?

Entender y vivir realmente la experiencia de ser cristiano sólo es posible cuando conocemos correctamente nuestra condición ante Dios, tanto como individuos, como miembros de la especie humana. La Biblia nos revela tal condición.

La segunda pregunta del Catecismo de Heidelberg (CdH) nos lleva a pensar en aquello que debemos conocer de manera primordial para poder vivir la vida de una manera evidentemente piadosa en todo ámbito; una vida no solamente de “actitud positiva” como muchos cristianos la entienden sino una que nos lleve a disfrutar en verdad de la Gracia de Dios y que al mismo tiempo lo glorifique. Esto se logra conociendo tres cosas:

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C.H. Spurgeon: Siendo perfectos en Cristo Jesús

Jehová, justicia nuestra (Jeremías 23:6)

El cristiano siempre experimentará grande calma, quietud, alivio y paz al pensar en la perfecta justicia de Cristo. ¡Cuán a menudo los santos de Dios están abatidos y tristes! Sin embargo, no debiera ser así. Creo que no se sentirían abatidos si tuviesen presente la perfección que poseen en Cristo. Hay algunos que siempre hablan de la depravación del corazón y de la innata maldad del alma. Esto es muy cierto, pero, ¿por qué no ir un paso más adelante y recordar que somos perfectos en Cristo Jesús? Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: A por un nuevo pentecostés

Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moveras (2 Samuel 5:24)

Los miembros de de la Iglesia de Cristo tienen que ser muy afectos a la oración, buscando siempre que la unción del Santo repose sobre sus corazones, para que el reino de Dios venga y se haga «su voluntad en la tierra como en el cielo». Pero hay ocasiones cuando Dios parece favorecer a Sion de modo especial; esas ocasiones deben ser para ellos como un estruendo que va por la copa de los morales. Leer más de esta entrada

Refill de misericordia para el 2011

Nuevamente comenzamos otro año y damos gracias a Dios por ello. Vale la pena, y es necesario, recordar por dónde hemos venido durante el 2010 y reconocer si nos hemos inclinado hacia uno u otro lado de la calzada. Debemos ajustar nuestras brújulas si éstas han dejado de apuntar al Norte celestial, al blanco que atrae todas las cosas hacia Él, a Jesucristo. Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Lo imperfecto perfecto

Perfecto en Cristo Jesús. (Colosenses 1:28)

¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña esto mismo la experiencia de todos los días? Cada lágrima que sale de tus ojos llora «imperfección»; cada suspiro que brota de tu corazón habla de «imperfección»; cada palabra áspera que procede de tus labios indica «imperfección». Conoces bastante bien tu corazón como para ni soñar siquiera que pueda haber en ti alguna perfección. Pero en medio de este conocimiento de tu imperfección, hay para ti un consuelo: Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: No hay siquiera un santo que no se sienta vil

He aquí que yo soy vil (Job 40:4)

Es ésta, para ti, una consoladora palabra, perdido pecador. ¿Piensas que no debes venir a Dios por ser vil? No hay un santo en la tierra que no se sienta vil. Si Job, Isaías y Pablo se sintieron obligados a decir: «yo soy un vil», ¿te avergonzarás tú de hacer la misma confesión? Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Perteneciendo a Cristo

Y vosotros de Cristo (1 Corintios 3:23)

«Vosotros sois de Cristo.» Tú eres suyo por donación, pues Dios te dio a Su Hijo; suyo por compra de sangre, pues pagó tu redención; suyo por relación, pues te ha consagrado para Él; suyo por relación, pues llevas Su Nombre y eres uno de Sus hermanos y coherederos. Esfuérzate por mostrar al mundo que eres el siervo, el amigo y la esposa de Jesús. Leer más de esta entrada