Refill de misericordia para el 2011

Nuevamente comenzamos otro año y damos gracias a Dios por ello. Vale la pena, y es necesario, recordar por dónde hemos venido durante el 2010 y reconocer si nos hemos inclinado hacia uno u otro lado de la calzada. Debemos ajustar nuestras brújulas si éstas han dejado de apuntar al Norte celestial, al blanco que atrae todas las cosas hacia Él, a Jesucristo. Leer más de esta entrada

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¡Está Vivo!

Si el hecho de que Jesucristo murió por los pecados es el punto central del evangelio, la resurrección de Jesucristo es la firma divina  que da fe de que Su sacrificio fue aceptado por Dios, y por ende da validez total a nuestra fe.

Tan importante es la resurrección de Cristo que son muchos los expositores de la fe que afirman que el símbolo de la cristiandad, más que una cruz, debería ser una tumba vacía. Leer más de esta entrada

Isaías 53

La descripción perfecta de la obra de Jesucristo para lograr efectivamente la salvación de Sus ovejas. Regocíjense en este banquete de Verdad redentora.

1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje
y a quién se le ha revelado el poder del Señor?  Leer más de esta entrada

¿Por qué tuvo que morir Jesucristo?

¿Te has preguntado alguna vez por qué fue necesario que Cristo muriera de la manera en que lo hizo? ¿No pudo Dios simplemente decir «Muy bien, Yo los amo a todos, así que vengan a mis brazos, me olvido de cuán malos han sido. Qué más da. Los salvo a todos»? ¿Pudo Dios hacerlo así?

La respuesta es simple: NO. Y si lo hubiera hecho, estaríamos viendo a Dios siendo injusto (lo cual no puede ser debido a Su naturaleza inherentemente justa). ¿Por qué? Porque Dios es Dios justo, santo, perfecto, sin mancha, sin tacha, luz plena, como la Biblia nos lo enseña. (Éxodo 34:4-7)

Cuando Dios creó al hombre y la mujer éstos tenían una comunión directa con Dios, nada había que se interpusiera entre Dios y sus criaturas; pero cuando voluntariamente el hombre desobedeció, la perfecta comunión fue de súbito resquebrajada, quedando el hombre totalmente separado de Dios por causa de su injusticia. El hombre no podía estar delante de Dios sin ser aplastado por todo el peso de Su ira sin una pizca de misericordia. Y, asombrosamente, esa misma es la condición del hombre actual, por haber heredado el pecado de Adán desde el día de su concepción. (Oseas 6:7; Salmos 51:5; Romanos 3:23) Leer más de esta entrada