C.H. Spurgeon: A por un nuevo pentecostés

Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moveras (2 Samuel 5:24)

Los miembros de de la Iglesia de Cristo tienen que ser muy afectos a la oración, buscando siempre que la unción del Santo repose sobre sus corazones, para que el reino de Dios venga y se haga «su voluntad en la tierra como en el cielo». Pero hay ocasiones cuando Dios parece favorecer a Sion de modo especial; esas ocasiones deben ser para ellos como un estruendo que va por la copa de los morales. Leer más de esta entrada

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C.H. Spurgeon: Lo imperfecto perfecto

Perfecto en Cristo Jesús. (Colosenses 1:28)

¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña esto mismo la experiencia de todos los días? Cada lágrima que sale de tus ojos llora «imperfección»; cada suspiro que brota de tu corazón habla de «imperfección»; cada palabra áspera que procede de tus labios indica «imperfección». Conoces bastante bien tu corazón como para ni soñar siquiera que pueda haber en ti alguna perfección. Pero en medio de este conocimiento de tu imperfección, hay para ti un consuelo: Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: TÚ lo has dicho

Haz conforme a lo que has dicho

(2 Samuel 7:25)

Las promesas de Dios nunca fueron destinadas a ser puestas de lado como papel viejo. Dios determinó que se usaran. El oro de Dios no es la moneda del avaro, sino es oro acuñado para negociar. Nada place más al Señor que ver sus promesas puestas en circulación. Él se goza cuando ve que sus hijos le presentan las promesas y le dicen: «Haz conforme a lo que has dicho». Glorificamos a Dios al solicitarle el cumplimiento de sus promesas. ¿Piensas que Dios será más pobre por darte las riquezas que prometió; Leer más de esta entrada