C.H. Spurgeon: Mirando hacia la Eternidad

Las cosas que no se ven (2 Corintios 4:18)

C.H. SpurgeonEs bueno que la mayor parte del tiempo de nuestra peregrinación, estemos mirando hacia adelante. Más allá está la corona, más allá, la gloria. El futuro debe ser, al fin y al cabo, el gran objeto de la fe, pues él nos trae esperanza, nos comunica gozo, nos consuela e inspira nuestro amor. Leer más de esta entrada

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C.H. Spurgeon: Lo imperfecto perfecto

Perfecto en Cristo Jesús. (Colosenses 1:28)

¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña esto mismo la experiencia de todos los días? Cada lágrima que sale de tus ojos llora «imperfección»; cada suspiro que brota de tu corazón habla de «imperfección»; cada palabra áspera que procede de tus labios indica «imperfección». Conoces bastante bien tu corazón como para ni soñar siquiera que pueda haber en ti alguna perfección. Pero en medio de este conocimiento de tu imperfección, hay para ti un consuelo: Leer más de esta entrada

¡Está Vivo!

Si el hecho de que Jesucristo murió por los pecados es el punto central del evangelio, la resurrección de Jesucristo es la firma divina  que da fe de que Su sacrificio fue aceptado por Dios, y por ende da validez total a nuestra fe.

Tan importante es la resurrección de Cristo que son muchos los expositores de la fe que afirman que el símbolo de la cristiandad, más que una cruz, debería ser una tumba vacía. Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Todo el pueblo de Dios entrará en el cielo

Me está guardada la corona de justicia (2 Timoteo 4:8)

Oh, tú que dudas, tú que has dicho varias veces «temo que nunca entraré en el cielo», ¡no temas!, ¡todo el pueblo de Dios entrará allá. Me agrada la preciosa expresión del hombre que en su agonía exclamó: «No temo irme al hogar; todo lo mío está allá; ahora la mano de Dios está sobre el picaporte de mi puerta y yo ya estoy listo para permitirle entrar». «Pero, dijo alguien, ¿no temes perder tu herencia?» Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: La principal de todas las promesas

Yo seré a ellos por Dios (Jeremías 31:33)

       Cristiano, aquí está cuanto puedes pedir. Para ser feliz necesitas algo que te satisfaga. ¿No te basta lo que te ofrece este versículo? Si puedes vaciar en tu copa esta promesa, ¿no dirás con David «mi copa está rebosando» tengo más de lo que mi corazón puede desear? Cuando se cumpla en ti el «Yo soy tu Dios», entonces poseerás todas las cosas. Leer más de esta entrada