31 de octubre: Reforma y máscaras

«Demóstenes, el orador griego, cuando se le preguntó respecto a cuál era el primer precepto de la elocuencia, respondió que era la buena pronunciación. Cuando se le preguntó por el segundo, respondió lo mismo y así para el tercero. Así ―dijo San Agustín―, si me preguntáis respecto a los preceptos de la religión cristiana, responderé que el primero, el segundo y el tercero son la humildad». (Instituciones, II, ii, 1)

Entender la Reforma y buscar sinceramente aplicarla en nuestras comunidades eclesiales es un privilegio caro: uno tiene que chocar con la realidad de que muchas cosas que teníamos por ciertísimas sencillamente no lo son; peor aún, muchas cosas con las que creíamos glorificar a Dios son de hecho cuestionables a la luz de la Escritura o a la tradición Reformada que pensamos honrar de alguna u otra forma. Pero una vez tenemos la certeza de algo buscaremos defender contra cualquier otra cosa aquello que ahora nos parece tan claro y evidente. Es un lógico celo por aquello que consideramos importante y crucial. Leer más de esta entrada