CdH-19: ¿De dónde sabes esto?

Del Santo Evangelio, el cual Dios reveló primeramente en el paraíso (a), y después lo anunció por los santos patriarcas (b) y profetas (c), y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley (d); y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito (e). Leer más de esta entrada

CdH-17: ¿Por que debe ser también verdadero Dios?

Para que, por la potencia de su divinidad (a), pueda llevar en su humanidad (b) la carga de la ira de Dios (c), y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida (d). Leer más de esta entrada

CdH-16: ¿Por qué debe ser verdadero hombre y verdaderamente justo?

Porque la justicia de Dios exige que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado (a); y porque el hombre que es pecador, no puede pagar por otros (b). Leer más de esta entrada

CdH-14: ¿Podría hallarse alguien en el cielo o en la tierra que, siendo simple criatura, pagase por nosotros?

No. Primero, porque Dios no quiere castigar en otra criatura el pecado que el hombre ha cometido (a). Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de Dios contra el pecado y librar a otros de ella (b).
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CdH-13: ¿Pero podemos satisfacer Su justicia por nosotros mismos?

De ninguna manera. Antes acrecentamos cada día nuestra deuda (a).
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CdH-12: Si por el justo juicio de Dios merecemos penas temporales y eternas, ¿No hay alguna posibilidad de liberarnos de estas penas y reconciliarnos con Dios?

Dios quiere que se dé satisfacción a su justicia (a); por eso es necesario que la satisfagamos eternamente por nosotros mismos o por algún otro (b).
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CdH-11: ¿No es Dios también misericordioso?

Dios es misericordioso (a); pero también es justo (b). Por tanto, su justicia exige que el pecado que se ha cometido contra Su Suprema Majestad sea también castigado con el mayor castigo, que es pena eterna, así en el cuerpo como en el alma.
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