C.H. Spurgeon: Redimidos de pecado por Su Sangre

Sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22)

Esta es la voz de la verdad inalterable. En ninguna ceremonia judía -aun típicamente considerada- se hacía remisión de pecados sin derramamiento de sangre. En ningún caso y por ningún medio puede el pecador ser perdonado sin expiación. No hay para mí esperanza fuera de Cristo, pues no hay otro derramamiento de sangre que sea considerado como expiación por el pecado. ¿Estoy yo creyendo en Él? ¿Es realmente aplicada a mi alma la sangre de su expiación? Leer más de esta entrada

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C.H. Spurgeon: Dejemos nuestra carga al pie de la cruz

Y cantarán de los caminos de Jehová (Salmos 138:5)


El tiempo en que los cristianos empiezan a «cantar de los caminos de Jehová» es cuando por primera vez sueltan su carga al pie de la cruz. Ni aún los cantos de los ángeles parecen tan dulces como el primer canto que brota de lo hondo del alma del hijo de Dios que ha sido perdonado. Tú recuerdas, sin duda, cómo Juan Bunyan describe esto. Él dice que cuando el pobre peregrino dejó su carga al pie de la cruz, dio tres grandes saltos, y siguió su camino cantando: Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Siendo perfectos en Cristo Jesús

Jehová, justicia nuestra (Jeremías 23:6)

El cristiano siempre experimentará grande calma, quietud, alivio y paz al pensar en la perfecta justicia de Cristo. ¡Cuán a menudo los santos de Dios están abatidos y tristes! Sin embargo, no debiera ser así. Creo que no se sentirían abatidos si tuviesen presente la perfección que poseen en Cristo. Hay algunos que siempre hablan de la depravación del corazón y de la innata maldad del alma. Esto es muy cierto, pero, ¿por qué no ir un paso más adelante y recordar que somos perfectos en Cristo Jesús? Leer más de esta entrada

La Navidad no significa nada si…

Efectivamente, si como cristianos solamente pensamos en la Navidad como en un tiempo de compartir, dar y recibir regalos, celebrar, pasarla bien, etc., sencillamente estamos viendo la navidad tal y como el mundo la ve, es decir una fiesta más para celebrar, que nada tiene que ver con lo que como cristianos creemos o deberíamos creer.

Independientemente de si es verdad o no que Jesucristo nació un 25 de diciembre lo cierto es que es un hecho que Jesucristo, quien es Dios Hijo, un día vino al mundo como hombre, naciendo de una mujer, dependiendo, como todo recién nacido, de los cuidados de otros para su supervivencia. Es este hecho lo que da origen a la Navidad o Natividad que simplemente significa nacimiento. Pero el hecho de que el Hijo de Dios se haya hecho miembro de la familia humana debería inmediatamente llevarnos a la pregunta ¿Por qué lo hizo? Leer más de esta entrada

¿Por qué tuvo que morir Jesucristo?

¿Te has preguntado alguna vez por qué fue necesario que Cristo muriera de la manera en que lo hizo? ¿No pudo Dios simplemente decir «Muy bien, Yo los amo a todos, así que vengan a mis brazos, me olvido de cuán malos han sido. Qué más da. Los salvo a todos»? ¿Pudo Dios hacerlo así?

La respuesta es simple: NO. Y si lo hubiera hecho, estaríamos viendo a Dios siendo injusto (lo cual no puede ser debido a Su naturaleza inherentemente justa). ¿Por qué? Porque Dios es Dios justo, santo, perfecto, sin mancha, sin tacha, luz plena, como la Biblia nos lo enseña. (Éxodo 34:4-7)

Cuando Dios creó al hombre y la mujer éstos tenían una comunión directa con Dios, nada había que se interpusiera entre Dios y sus criaturas; pero cuando voluntariamente el hombre desobedeció, la perfecta comunión fue de súbito resquebrajada, quedando el hombre totalmente separado de Dios por causa de su injusticia. El hombre no podía estar delante de Dios sin ser aplastado por todo el peso de Su ira sin una pizca de misericordia. Y, asombrosamente, esa misma es la condición del hombre actual, por haber heredado el pecado de Adán desde el día de su concepción. (Oseas 6:7; Salmos 51:5; Romanos 3:23) Leer más de esta entrada

¿Reformado? ¿Y cómo se come eso?

A casi 500 años de haber ocurrido la Reforma Protestante que dio lugar a la existencia del término protestante ó evangélico, todavía se pueden ver muy a menudo ceños fruncidos al mencionar el término Reforma ante cualquier evangélico moderno. Leer más de esta entrada