¿QUÉ ES LA FE REFORMADA? La condición del hombre

  • Cuando abrimos la Biblia para conocer a Dios y a nosotros mismos, encontramos ahí un Dios santo y recto, y que nosotros hemos pecado contra la santidad de Dios. Aunque todos los cristianos reconocen el pecado, muchos no tienen claridad en cuanto a las consecuencias gravísimas de él. Los reformados confesamos que el hombre está “muerto en sus delitos y pecados” aparte de la gracias de Dios (Efesios 2:1-2). Creemos que por su propia voluntad, el hombre no puede ni desea convertirse a Dios. Romanos 3:10-11 afirma: “No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios”. Y más adelante dice Pablo: “Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El testimonio bíblico afirma en todas partes que esta destitución del hombre es total y radical. Llamamos a esta condición “incapacidad total” [también depravación total]. Algunos cristianos creen que el hombre pecador todavía está libre para escoger a Dios. Afirman un “libre albedrío”. Pero como Jesús dijo, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44). Los reformados creemos que es muy importante reconocer la gravedad de las consecuencias del pecado. Si las consecuencias son sólo a medias, entonces la gloria de la salvación será para Dios sólo a medias, y la gracia de Dios será apreciada sólo a medias. Pero nosotros confesamos que el hombre está en una condición total y absoluta de esclavitud al pecado y enceguecido por él.

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CdH-10: ¿Dejará Dios sin castigo tal desobediencia y apostasía?

De ninguna manera; antes su ira se engrandece horriblemente (a), tanto por el pecado original, como por aquellos que cometemos ahora y quiere castigarlos, por su perfecta justicia, temporal o eternamente (b). Según ha dicho El mismo: “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para hacerlas.” (c).
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CdH-9: ¿No es Dios injusto con el hombre, al pedirle en Su Ley que haga lo que no puede cumplir?

No (a), pues Dios creó al hombre en condiciones de poderla cumplir (b); pero el hombre, por instigación del diablo (c) y su propia rebeldía, se privó a sí y a toda su descendencia de estos dones divinos. Leer más de esta entrada

CdH-8: ¿Estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien, e inclinados a todo mal ?

Ciertamente (a); si no hemos sido regenerados por el Espíritu de Dios (b).

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CdH-7: ¿De dónde procede esta corrupción de la naturaleza humana?

De la caída y desobediencia de nuestros primeros padres, Adán y Eva, en el paraíso (a); por ello, nuestra naturaleza ha quedado de tal manera corrompida, que todos somos concebidos y nacidos en pecado (b). Leer más de esta entrada

CdH-6: ¿Creó, pues, Dios al hombre tan malo y perverso?

No, al contrario. Dios creó al hombre bueno (a) haciéndolo a su imagen y semejanza (b), es decir, en verdadera justicia y santidad, para que rectamente conociera a Dios su Creador, le amara de todo corazón y bienaventurado viviera con Él eternamente, para alabarle y glorificarle (c). Leer más de esta entrada

CdH-5: ¿Puedes cumplir todo esto perfectamente?

No,  (a) porque por naturaleza estoy inclinado a aborrecer a Dios y a mi prójimo (b).

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CdH-2: ¿Cuántas cosas debes saber para que, gozando de esta consolación, puedas vivir y morir santamente?

Entender y vivir realmente la experiencia de ser cristiano sólo es posible cuando conocemos correctamente nuestra condición ante Dios, tanto como individuos, como miembros de la especie humana. La Biblia nos revela tal condición.

La segunda pregunta del Catecismo de Heidelberg (CdH) nos lleva a pensar en aquello que debemos conocer de manera primordial para poder vivir la vida de una manera evidentemente piadosa en todo ámbito; una vida no solamente de “actitud positiva” como muchos cristianos la entienden sino una que nos lleve a disfrutar en verdad de la Gracia de Dios y que al mismo tiempo lo glorifique. Esto se logra conociendo tres cosas:

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¿Por qué tuvo que morir Jesucristo?

¿Te has preguntado alguna vez por qué fue necesario que Cristo muriera de la manera en que lo hizo? ¿No pudo Dios simplemente decir «Muy bien, Yo los amo a todos, así que vengan a mis brazos, me olvido de cuán malos han sido. Qué más da. Los salvo a todos»? ¿Pudo Dios hacerlo así?

La respuesta es simple: NO. Y si lo hubiera hecho, estaríamos viendo a Dios siendo injusto (lo cual no puede ser debido a Su naturaleza inherentemente justa). ¿Por qué? Porque Dios es Dios justo, santo, perfecto, sin mancha, sin tacha, luz plena, como la Biblia nos lo enseña. (Éxodo 34:4-7)

Cuando Dios creó al hombre y la mujer éstos tenían una comunión directa con Dios, nada había que se interpusiera entre Dios y sus criaturas; pero cuando voluntariamente el hombre desobedeció, la perfecta comunión fue de súbito resquebrajada, quedando el hombre totalmente separado de Dios por causa de su injusticia. El hombre no podía estar delante de Dios sin ser aplastado por todo el peso de Su ira sin una pizca de misericordia. Y, asombrosamente, esa misma es la condición del hombre actual, por haber heredado el pecado de Adán desde el día de su concepción. (Oseas 6:7; Salmos 51:5; Romanos 3:23) Leer más de esta entrada