Reconocimientos

Quiero nombrar en este espacio a aquellas personas, contemporáneos hermanos en la fe, que han influido de alguna manera en favor de mi madurez como creyente en Cristo; más específicamente en ayudarme a reconocer la Fe Reformada como la expresión más viva, más rica y más bíblica del cristianismo como confesión y práctica.

No tengo la menor duda que Dios en su Providencia los puso en mi camino como mentores quienes, guiados por el Espíritu Santo en lo que hacían, aún sin saberlo, me enseñaron a reconocer en el cristianismo un océano de Verdad del cual apenas hemos dejado la orilla para adentrarnos más en él.

Los nombro a continuación:

  • Dr. Iván Montes (El Salvador). Mi primer profesor calvinista de teología en la Universidad Evangéllica de El Salvador, para el programa de diplomado en Teología de CECAMET. Sus clases fueron las que Dios usó para inquietar mi espíritu por una búsqueda más profunda y seria de la Verdad.
  • Hno. Tim Wilder (USA). La página de Contramundo fue mi adicción a medida que su contenido iba chocando con mi anterior cosmovisión. Gracias por el material que me envió desinteresadamente y por agregarme a la lista de correos del pastor Donald Herrera.
  • Pastor Donald Herrera Terán (Costa Rica). Los boletines de la Comunidad Renovación han sido y siguen siendo de importante instrucción en mi vida. Gracias por sus enseñanzas. Sus traducciones también tienen un valor incalculable para la edificación de la Iglesia de habla hispana.
  • Pastor Esteban Larson Macías (USA). Los recursos de la Biblioteca Reformada constituyen una riquísima herencia de Verdad y sabiduría para todas las generaciones. Han sido y son de gran apoyo en la promoción del reino de Dios.
  • Rev. Eduardo Aparicio (Costa Rica). Por tomarse la molestia de responder a mi pregunta sobre la iglesia reformada en El Salvador y por su labor de ordamiento pastoral en nuestro país.
  • Pastor Carlos Mejía (El Salvador). Por su tiempo y dedicación que ha tenido para conmigo y por considerarme útil de alguna manera para servir en la obra que Dios le ha encomendado de discipular a la nación de El Salvador en el camino de la verdadera fe.

Es mi oración que Dios los siga usando para edificar a la Iglesia, y que en sus vidas sea siempre glorificado el único que merece serlo: Jesucristo, nuestro Rey.

¡Soli Deo Gloria!

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