Refill de misericordia para el 2011

Nuevamente comenzamos otro año y damos gracias a Dios por ello. Vale la pena, y es necesario, recordar por dónde hemos venido durante el 2010 y reconocer si nos hemos inclinado hacia uno u otro lado de la calzada. Debemos ajustar nuestras brújulas si éstas han dejado de apuntar al Norte celestial, al blanco que atrae todas las cosas hacia Él, a Jesucristo. Leer más de esta entrada

Anuncios

C.H. Spurgeon: Celebrando la venida del Salvador

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

(Isaías 7:14)

Vayamos hoy a Belén, con los pastores y los magos veamos al que ha nacido Rey de los judíos, pues nosotros, por la fe, podemos afirmar que tenemos interés en Él y cantar: «Un niño nos ha nacido,  hijo nos es dado». Leer más de esta entrada

La Navidad no significa nada si…

Efectivamente, si como cristianos solamente pensamos en la Navidad como en un tiempo de compartir, dar y recibir regalos, celebrar, pasarla bien, etc., sencillamente estamos viendo la navidad tal y como el mundo la ve, es decir una fiesta más para celebrar, que nada tiene que ver con lo que como cristianos creemos o deberíamos creer.

Independientemente de si es verdad o no que Jesucristo nació un 25 de diciembre lo cierto es que es un hecho que Jesucristo, quien es Dios Hijo, un día vino al mundo como hombre, naciendo de una mujer, dependiendo, como todo recién nacido, de los cuidados de otros para su supervivencia. Es este hecho lo que da origen a la Navidad o Natividad que simplemente significa nacimiento. Pero el hecho de que el Hijo de Dios se haya hecho miembro de la familia humana debería inmediatamente llevarnos a la pregunta ¿Por qué lo hizo? Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Lo imperfecto perfecto

Perfecto en Cristo Jesús. (Colosenses 1:28)

¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña esto mismo la experiencia de todos los días? Cada lágrima que sale de tus ojos llora «imperfección»; cada suspiro que brota de tu corazón habla de «imperfección»; cada palabra áspera que procede de tus labios indica «imperfección». Conoces bastante bien tu corazón como para ni soñar siquiera que pueda haber en ti alguna perfección. Pero en medio de este conocimiento de tu imperfección, hay para ti un consuelo: Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: No hay siquiera un santo que no se sienta vil

He aquí que yo soy vil (Job 40:4)

Es ésta, para ti, una consoladora palabra, perdido pecador. ¿Piensas que no debes venir a Dios por ser vil? No hay un santo en la tierra que no se sienta vil. Si Job, Isaías y Pablo se sintieron obligados a decir: «yo soy un vil», ¿te avergonzarás tú de hacer la misma confesión? Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: TÚ lo has dicho

Haz conforme a lo que has dicho

(2 Samuel 7:25)

Las promesas de Dios nunca fueron destinadas a ser puestas de lado como papel viejo. Dios determinó que se usaran. El oro de Dios no es la moneda del avaro, sino es oro acuñado para negociar. Nada place más al Señor que ver sus promesas puestas en circulación. Él se goza cuando ve que sus hijos le presentan las promesas y le dicen: «Haz conforme a lo que has dicho». Glorificamos a Dios al solicitarle el cumplimiento de sus promesas. ¿Piensas que Dios será más pobre por darte las riquezas que prometió; Leer más de esta entrada

C.H. Spurgeon: Cristo es «poderoso» para salvar

Grande para salvar (Isaías 63:1)

Por la frase «para salvar» entendemos el conjunto de la gran obra de la salvación, desde el primer deseo santo hasta la completa santificación. Estas palabras encierran multum in parvo [lat. mucho en poco]. En realidad tenemos aquí toda la misericordia en una palabra. Cristo no solo es poderoso para salvar a los que se arrepienten, sino también para hacer que los hombres se arrepientan. Leer más de esta entrada