Informe de Lectura: ¿Qué es Cosmovisión Bíblica?

Estoy llevando el curso de Introducción a la Filosofía Cristiana en la Universidad Evangélica de las Américas.

La primera de las tareas ha sido elaborar un reporte de lectura tipo resumen de un ensayo provisto acerca de la Cosmovisión Bíblica.

Sencillamente he querido compartir con ustedes mi trabajo con el objetivo de animar principalmente  a todo creyente a desarrollar la cosmovisión cristiana como parte del fiel servicio a Dios que la misma implica.

Les dejo también el vínculo del ensayo original al final.

Gracia y paz.


Informe de Lectura

COSMOVISIÓN BÍBLICA. UNA MUY BREVE INTRODUCCIÓN

Por Rev. Jonathan Muñoz Vásquez

Idea central

La cosmovisión bíblica es el marco de referencia conceptual para la vida desde una filosofía que tiene la Biblia como base última, reconociéndola como la Revelación de Dios para toda la creación, para su entendimiento y disfrute de acuerdo al plan de Dios para su gloria. Esta cosmovisión consta de tres aspectos que describen la realidad del mundo o cosmos, a saber: Su creación, su caída, y su redención.

La Creación

“En el principio creó Dios…” así comienza el relato bíblico de Dios para toda la humanidad. Con esta sola frase se dan por sentadas y presupuestas muchas cosas, principalmente que hubo un comienzo, que todo lo que existe tuvo un origen y que ese origen es Dios. Los primeros capítulos continúan describiendo de manera general como la tierra fue tomando forma a medida Dios ordenaba con su palabra que se ejecutara lo que él estaba decretando que ocurriera (“sea la luz”). Este hecho nos demuestra también que Dios es eterno y todopoderoso. Podemos así destacar que la materia no es eterna; sólo Dios es eterno. Asimismo entendemos claramente que Dios es distinto de su creación, de modo que negamos que la creación sea Dios. Finalmente concluimos que sólo existe un único y verdadero Dios.

Con esto en mente, la cosmovisión cristiana se opone diametralmente otras cosmovisiones muy populares actualmente o que lo han sido a lo largo de la historia, como el politeísmo, el panteísmo, el animismo, etc. También se opone a la visión deísta que propone a Dios como creando el mundo pero dejándolo que siga su curso sin dirección o propósito personal alguno, cual relojero que construye un reloj al cual da cuerda y lo deja seguir su curso sin más. Entendemos además que la creación tiene pues un propósito eterno, puesto que Dios es un ser inteligente y no alguien que actúa contingentemente. Esto nos permite reconocer un orden en la creación y por tanto la posibilidad de descubrir los principios que la rigen para el provecho de la humanidad y la gloria de Dios.

Por último, al finalizar el relato de la creación, la Biblia muestra a Dios creando de manera muy especial al hombre, al ser humano. Dice la Biblia que Dios lo formó del polvo de la tierra, a imagen y semejanza Suya, algo hasta ahora inaudito en toda la creación pues ninguna otra criatura tuvo tal propósito de ser en sentido alguno semejante a su Creador. Es así evidente una diferencia sustancial entre el hombre y el resto de las criaturas. El hombre es puesto para administrar toda la creación cual representante (imagen) de Dios en la tierra, siendo así dignificado de manera maravillosa e incalculable.

La caída

Algo anda mal en el mundo. Esto lo reconocen decenas de culturas y filosofías. Hay maldad por doquier, violencia, injusticia, incluso la misma naturaleza parece cernirse con odio sobre la vida misma de las criaturas. La Biblia enseña que el mal entró en el mundo porque el hombre escogió dentro de su libertad rebelarse contra Dios a pesar de conocer las consecuencias. Se trata del pecado, la ofensa hecha a un Dios perfecto y santo. Debido a ello, toda la creación quedó sometida a la maldad; todas las criaturas acarrearon las consecuencias del mal patentado por el hombre que las representaba en un mundo perfecto. Sin el relato de la caída tendríamos en la Biblia misma una abismal omisión y trataríamos de vivir bien en un mundo ininteligible sin una respuesta clara al porqué de la maldad. Pero la Biblia es clara en este hecho, pues declara que con el pecado entró la muerte que, en última instancia, es la separación de Dios.

Algunas filosofías niegan este hecho y se atreven a negar la existencia del mal indicando que es una ilusión. Con esto implican que no se puede juzgar entre bueno y malo. En la práctica esto es inviable. Otras afirman que es una “fuerza” que equilibra el cosmos; en otras palabras le dan un lugar eterno, y por ende divino, al mal. Pero la Biblia enseña que en Dios no hay maldad alguna, es el luz y no hay tinieblas en Él. De modo pues que el mal es un intruso en el mundo bueno creado por Dios; sin embargo su intrusión no resulta ser una sorpresa o contingencia para Dios, sino que Dios mismo ha limitado el mal y en su profunda sabiduría para el plan eterno del cosmos Él tornará ese mal en mayor gloria para Sí, precisamente porque Él es soberano y no hay nada que se escape de su control.

Así que, con la caída, la cosmovisión bíblica nos permite tener la razón exacta de la maldad en el mundo, siendo aquélla el pecado que mora en el corazón de cada ser humano, inclinando todo su ser en contra de Dios lo cual incluye no sólo sus deseos e intereses propios sino todas las instituciones que cree en lo social. Al mismo tiempo el hombre es responsable por su maldad pues Dios no ha coartado su libertad sino que él mismo ha escogido seguirse rebelando contra su Creador, malogrando así la imagen de Dios en la tierra y por ende llevando a destrucción total, si no fuera por la misericordia y gracia soberana de Dios, toda la creación, incluyéndose él mismo.

La redención

Dios, como dueño soberano de Su creación, ha provisto y resuelto el problema de la maldad en el cosmos.

Este presupuesto es base fundamental en la cosmovisión cristiana pues nos impide sumirnos en una desesperación de solamente esperar lo peor en un mundo que está ciego, muerto en delitos y pecados, inclinado al mal todos los días. Dios nunca ha perdido las riendas de Su creación. Desde que el pecado entró al mundo Él prometió el triunfo del bien, de la virtud divina, por sobre toda maldad e injusticia. Él sigue gobernando y la tierra sigue siendo el estrado de sus pies, de modo que Él mismo tomó desde el inicio en sus manos la resolución del mal. ¿Cómo lo ha hecho? Por medio de una nueva creación en su Hijo divino Jesucristo.

Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad, siendo uno con el Creador y el mediador de la Creación, tomó forma de hombre, descendió a la tierra y murió por los pecados, atribuyendo sobre sí mismo la maldición del pecado para así poder dar perdón a los que Él quiera y con ellos instaurar Su reino y volver esta tierra a su estado original donde todas las cosas, cada criatura, cada hombre y mujer, cumple su rol y el propósito para el cual fueron creados, con plenitud y gozo, es decir en un estado propiamente feliz por llevar la gloria a Dios, a Aquel que los creó.

Si bien el mundo sigue lleno de maldad, la cosmovisión bíblica conduce al cristiano a asumir un rol activo en la consumación de la venida total del Reino de Dios. Es decir, la promesa de Dios no es para que el cristiano se siente a esperar ni, en el peor de los casos, escapar del mundo refugiándose en actitudes pesimistas y esperando la destrucción de todas las cosas. La Biblia tiene serias advertencias para aquel que desperdicie el don dado por Dios, por cierto que es imposible conocer a Dios y su propósito y no alistarse para servir en tal poderosa misión de volver a restaurar la imagen de Dios en la tierra, esta vez por medio de Jesucristo y el poder del Espíritu de Dios morando en cada creyente verdadero. Así, el cristiano vive procurando honrar a Dios, buscando que al ser visto la gente vea la imagen de Dios, a Jesucristo morando en él; pero al mismo tiempo espera anhelante la aparición nuevamente del Hijo de Dios en el cielo, esta vez para tomar de nuevo lo que es suyo y que en la tierra “se haga la voluntad de Dios como en el cielo”. Al igual que la caída afecta todas las áreas de la vida y todos los ámbitos de la sociedad, así la redención ha de minar progresivamente con el poder del Evangelio cada aspecto de la existencia, desde la vida privada hasta la vida pública, incluyendo la cultura, la educación, la familia, la política, el deporte, el arte, el cuido del medio ambiente, la ciencia, los negocios, etc. Dicho de otra manera, que Su reino venga.

La razón primordial de tener esta fuerte esperanza es que Jesucristo resucitó de los muertos, dando evidencia a muchos históricamente de su poder y cambiando la naturaleza de las personas cuando oyen el Evangelio y caen rendidos a Sus pies. Él es el mediador de la creación, Él es el origen, la Palabra o Verbo que hizo que todo lo que Dios decretara fuera hecho desde aquellos seis días hasta ahora cuando Él se ha presentado como el segundo Adán, quien no cayó ante la tentación, sino que venció a la misma muerte. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Él reunirá todo el cosmos bajo sus pies y entregará el reino a Su Padre y todos los creyentes, Su Iglesia, Su pueblo, la reunión de todos los elegidos, seremos uno con Él como siempre estuvo planeado. El plan está trazado, el triunfo es inevitable, en esperanza y con plena certeza con Jesucristo el cristiano puede decir: ¡Consumado es!

Aplicación personal y ministerial

Entender la cosmovisión cristiana y asimilarla por medio del estudio serio y sistemático de las Escrituras, sin faltar la iluminación y el discernimiento del Espíritu Santo, permite al creyente vivir y pensar de manera consecuente con su fe en un mundo de relativismos. La cosmovisión le ayuda a articular su fe aplicada a toda área de la vida y, en las áreas grises, a tener un fuerte parámetro de referencia para buscar la redención de parte de Dios para las mismas. De igual manera la cosmovisión representa una fuerte barrera contra los ataques desde otras filosofías. Si el cristiano se ve tentado por lo fascinante de alguna forma de pensar contraria a la Biblia, su cosmovisión le permitirá ir más allá y comprender las implicaciones de esas “otras fes” y más pronto que tarde poder también descartarlas como “huecas filosofías”. Ministerialmente la cosmovisión del creyente le permitirá reconocer claramente su rol como embajador del reino de Su Dios y su importante labor en ello. Evitará que tenga falsas expectativas respecto a qué esperar de una sociedad contaminada por el pecado, así como de su mismo progreso espiritual pues él mismo verá aún en su carne, esto es en sus deseos, pensamientos y actitudes, vestigios de la antigua naturaleza por permanecer aún de este lado de la eternidad; no obstante entenderá que Dios lo ha comisionado para ser sal y luz a esta tierra y por lo tanto ha de salir a anunciar la buena noticia de que Dios se ha acercado al hombre, y manda a todos, hombres y mujeres, que se arrepientan y se vuelvan a Él para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia de Dios y que toda la creación vuelva al reposo del séptimo día donde Dios vio y declaró que todo lo que había hecho era bueno, grandemente bueno.

Soli Deo Gloria

Puedes acceder al ensayo original dando click aquí.

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One Response to Informe de Lectura: ¿Qué es Cosmovisión Bíblica?

  1. Excelente resenya, Oswald, y buen principio de este curso. Felicidades….Pr Luis

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