¿Cómo evitar que la gente deje la iglesia por irse al mundo?

Fácil: traigamos el mundo a la iglesia.

Triste y dolorosamente esta la práctica de muchas iglesias que buscan mantenerse relevantes para sus miembros y así estos no se vayan con la “competencia” del mundo.

El razonamiento es algo así: Es mejor que esta persona esté a aquí en la iglesia, aunque practique el pecado, a que no venga para nada. Es como si el sólo hecho de asistir a una iglesia sea en sí algo virtuoso y agradable para Dios. Bajo esa perspectiva muchos líderes eclesiásticos han convertido sus iglesias en cualquier otra cosa menos en Iglesia. ¿Qué ocurre? Llega alguien a la iglesia, hay que atenderlo bien. ¿Anda en pecado? ¡UY, ESO NO! No hay que ofenderlo, ni mucho menos confrontarlo. Hay que tomarlo en cuenta, hacerlo sentir bien, que participe del ministerio. ¿Arrepentirse de sus pecados? Eso es muy legalista. ¿Quiénes somos para juzgarlo? ¿Bautizarlo? Pues hay que decirle que es como un rito de ingreso a un club. ¿Compromiso con Cristo? Sólo si se siente bien. ¿Ya vieron? Tiene mucho carisma con la gente, es muy amigable y cae bien, Dios está haciendo la obra. Ya habla de su testimonio, de cómo le está yendo bien desde que vino aquí y cómo le ayudan los mensajes y que le gusta el ambiente. ¡Gloria a Dios! Ya podemos ponerlo a predicar. Tiene muy buenas ideas, sus métodos son novedosos y le gustan a la gente. Debemos darle un ministerio para que esté a cargo, ¡Dios lo envió con un propósito! ¿Vieron cómo dan resultado sus métodos? ¿A cuánta gente ha “ganado”? ¿Sus pecados? ¿Cómo te atreves a hablar así de él? ¡Es un siervo del Altísimo! ¿Has hecho tú la mitad de lo que él ha hecho? ¡Entonces no critiques! Y ahí tenemos a pequeña escala el mundo permeando y empapando a la iglesia de su mundanalidad.

La responsabilidad toda recae en los líderes, en su ignorancia y total falta de discernimiento para hacer la tarea que Dios les ha encomendado (si acaso Dios se la ha encomendado), pues creyéndose más sabios que Dios quieren hacer el Evangelio y la Iglesia a su manera, al gusto del consumidor, para que dé “resultados”.

Todo esto, claro, es producto de un desconocimiento total de la Palabra de Dios y su Soberanía en la salvación. Como de acuerdo a esto está en las manos del hombre el salvarse y cumplir el plan de Dios, es el hombre quién debe buscar los métodos que mejor le parezcan para “expandir” el Reino de Dios. Lamentablemente es el reino de las tinieblas el expandido, de tal manera que cubre con su corrupción a muchos que, a pesar de estar en la iglesia, viven engañados sin conocer un ápice al Señor. Y así también verdaderos creyentes, pero inmaduros en la fe, son arrastrados a participar de las obras del mundo y piensan que están honrando a Dios.

¿De qué sirve entonces que nos alegremos porque un pecador llegue a la iglesia regularmente por años y siga viviendo en pecado si nunca lo confrontamos con su necesidad de arrepentirse y volverse al Señor por miedo a que se vaya de nuestra iglesia y de todos modos va camino al infierno?

 ¡Qué repugnante es escuchar a predicadores decir desde el púlpito que no les gusta hablar del pecado, y menos del infierno al que serán aventados todos los que no reconozcan a Cristo como Señor!

!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Solamente el conocimiento correcto de la Escritura y la obediencia a la misma conducirá a cualquier iglesia a extender el Reino de Dios, predicando en todo tiempo el Evangelio tal cual nos ha sido revelado sin tapujos y sin componendas para no ofender a nadie, y mostrando el amor de Cristo tanto dentro como fuera de la iglesia local (implicando esto la confrontación al pecado); entendiendo que es Dios quién atraerá y ganará (verdaderamente) a aquellos que Él ha escogido como Sus Hijos desde antes que el mundo fuera creado, sin que nosotros hagamos esto o aquello para “retenerlos”. Al único al que debemos evitar ofender a toda costa es al Juez justo del universo, que es también el Amo y Señor de la Iglesia, a Jesucristo nuestro salvador.

Sola Scriptura – Soli Deo Gloria.

Anuncios

4 Responses to ¿Cómo evitar que la gente deje la iglesia por irse al mundo?

  1. Hace un par de noches en uno de nuestros canales religiosos, pasaron la vida de Charles Spurgeon.
    Este escrito parece mucho en du “tono.” No es mal patron!
    Luis W.

    • Oswald says:

      Spurgeon era muy severo. Lo he leído. Sin duda es una influencia, de la buena. Pero es que hay cosas que no se pueden decir suavemente, pienso yo. Y ver cómo muchas iglesias hacen el ridículo queriendo ser igual al mundo sencillamente me indigna. Aunque soy el menos digno de alzar la voz, pues de no ser por la Gracia de Dios andaría en el mismo camino, siento que es mi deber advertir a los verdaderos creyentes acerca del error. Dios nos guíe. Un abrazo, querido pastor Lou.

  2. Rene says:

    Da mucha tristeza e impotencia, cuando vemos esta tendencia cada vez más en aumento. Un evangelio superficial y facil. una gracia común, pragmatismo por doquier, relativismo, sensualismo, ecumenismo, nueva era, mistisismo, simonía, metafisica, sicología, movimiento emergente, empirismo, y un sin fin de ideas humanistas. Sin lugar a dudas estamos frente a este espíritu anticristo que llevará a la perdición a muchos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, es por eso que Dios permite que sean engañados por un espíritu de mentira. II Tesalonicenses 2:10-12 !!! Hermanos/as hoy más que nunca debemos mantenernos firmes en la Palabra de Dios aunque nos traten de legalistas, intolerantes y faltos de amor ¡¡¡ Que nuestro gran Dios y Salvador guarde a su verdadera iglesia y fortalezca a aquellos que al ver esto que esta pasando en el mundo evangelico no sean arrastrados por el error de los inicuos. Bendiciones

    • Oswald says:

      Así sea, Rene. Que nuestro amor por la Iglesia de Cristo y por nuestros hermanos nos impulse a advertir de la artimañas de Satanás, nuestro enemigo. Y que al mismo tiempo, con misericordia y verdad, confrontemos a los que se han apartado de la Fe y no buscan sino la gloria del hombre.
      Salud y paz!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: