La Resurrección de Cristo

Cristo Resucitó. Así de simple y cierto. Y si personas malintencionadas se atreven a negar el Holocausto Judío sucedido hace relativamente pocos años, no me extraña que mentes perversas que obviemente no quieren reconocer la verdad, busquen desacreditar no sólo la Resurección de Jesucristo sino su muerte y aún su existencia misma. Pero hagan lo que hagan la realidad es la misma. Jesucristo vino en carne al mundo, murió por los pecados en la cruz y resucitó al tercer día con un cuerpo glorificado. Ascendió al cielo y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios su Padre (sí, a la par, como igual) gobernando, y desde ahí volverá un día nuevamente a juzgar a los vivos y a los muertos conforme a sus obras. Esto creemos los cristianos, los evangélicos. Esta es la verdadera fe católica que salva a cualquiera que la abrace de todo corazón en cualquier parte del mundo. Jesús es el Señor, el único mediador entre Dios y los hombres. Él es el camino, la verdad y la vida.

Los dejo con un conocido pasaje de las Escrituras para reflexionar este bendito Domingo de Resurrección. ¡Salud!

1 Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes.

2 Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano. 

3 Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,

4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras,

5 y que se apareció a Cefas, y luego a los doce.

6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto.

7 Luego se apareció a Jacobo, más tarde a todos los apóstoles,

8 y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. 

9 Admito que yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo.

11 En fin, ya sea que se trate de mí o de ellos, esto es lo que predicamos, y esto es lo que ustedes han creído.

1 Corintios 15:1-11

Nueva Versión Internacional

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