Refill de misericordia para el 2011

Nuevamente comenzamos otro año y damos gracias a Dios por ello. Vale la pena, y es necesario, recordar por dónde hemos venido durante el 2010 y reconocer si nos hemos inclinado hacia uno u otro lado de la calzada. Debemos ajustar nuestras brújulas si éstas han dejado de apuntar al Norte celestial, al blanco que atrae todas las cosas hacia Él, a Jesucristo.

La Biblia declara que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. El pueblo de Israel ofrecía un sacrificio anual, por medio del sumo sacerdote, para expiar los pecados del pueblo. Sólo el sumo sacerdote podía entrar hasta el lugar santísimo para presentar la ofrenda; de no estar puro el sumo sacerdote, era hombre muerto dentro del tabernáculo. Salir vivo de allí representaba la aceptación de la ofrenda por parte de Dios y el pueblo sabía entonces que Dios los había perdonado gracias al sacrificio (Lévítico 16). Aquel día solemne, el día de la expiación, significaba un nuevo comiezo. Aquello, claro, era la sombra de lo que había de venir.

Jesucristo fue el sacrificio perfecto por todos los pecados del pueblo de Dios para siempre. Así es, un sólo sacrificio por todos los pecados habidos y por haber de Su pueblo.

Cada día, y quizá cada instante y no cada año, somos limpiados por la sangre del Cordero perfecto que murió por los pecados. Cada día somos perdonados por el Padre debido a que nuestra condena ya fue pagada en la Cruz.

Ahora es necesario que nos presentemos en todo tiempo ante el trono de la gracia de Dios para no perder la comunión y el gozo que nos ayudan a vivir la vida de santidad que Dios quiere que tengamos en cada momento. Si somos hijos de Dios, El Espíritu Santo nos recuerda y nos hace ver nuestras faltas; nos consuela recordándonos que Cristo ha pagado por ellas y que Él nos perfeccionará hasta el día final.

Ha llegado el segundo día del año 2011 y la copa de nuestras vidas se vuelve a llenar de gracia y misericordia. Bebámosla toda y volvamos a cada momento por más y que así nuestra vida rebose de esa misma gracia y misericordia incontenibles y alcance notablemente a los que nos rodean. Que cada uno de los próximos 363 días que restan para le tierra de otra vuelta al sol, nuestra vida entera gire alrededor del Sol de Justicia y reflejemos siempre su esplendor para la Gloria de Dios solamente.

En el 2011, Jesucristo sigue reinando en el universo. ¡Que sus siervos permanezcan fieles!

Soli Deo Gloria.

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