A propósito de la lectura obligada de la Biblia en las escuelas públicas

La Asamblea Legislativa de El Salvador había promulgado un decreto en el cual se establecía la lectura obligatoria de la Biblia en los centros educativos del país.

Aunque el Presidente de la República ya vetó dicho decreto, pienso que es necesario para los cristianos reflexionar acerca de este acontecimento y así tener un mejor criterio para proponer soluciones viables que ayuden en cierta medida a aliviar la problemática delincuencial que vive nuestro país El Salvador. Hay muchos que creen que se ha perdido una gran oportunidad de propagar las Buenas Nuevas y sienten que el reino de las tinieblas ha ganado la batalla esta vez. Nada más lejos de la realidad.

A costa de ser considerado por algunos como traidor a la causa del evangelio, quiero expresar que, de acuerdo a mi criterio (el cual procuro en la medida de lo posible que sea lo más cristiano/bíblico posible, como mi cosmovisión) tal medida no era en realidad efectiva para el fin con el que se había decretado. Vale la pena aclarar  que creo en la Biblia como la Palabra de Dios infalible e inerrante, escrita por hombres pero inspirada por el Espíritu Santo y, por ende, con el poder para transformar las vidas de aquellos que con fe buscan conocer la Voluntad de Dios con el propósito de obedecerla, habiendo sido llamados por Dios, nuevamente por medio del Espíritu Santo.

Dicho esto, y para contextualizar un poco las cosas, he de decir que El Salvador viene sufriendo desde el tiempo del conflicto armado en los 80 el lógico resultado de la lucha de clases que deviene en guerrillas, masacres y guerra civil en un país tecermundista como lo es el nuestro, a saber, la delincuencia. Pero en estos últimos dos años las estadísticas se han disparado poniendo al país en una zozobra de la cual no se ve luz al final del camino.

La gota que derramó el vaso fue cuando hace poco más de un mes, el 20 de junio, unos delincuentes quemaron una unidad de transporte público con casi 20 personas adentro, las cuales estaban vivas al momento de llevarse a cabo este terrible acto de maldad. Los asaltantes, según los informes, subieron a la unidad armados, rociaron con gasolina a los pasajeros sin más, mataron con sus armas a aquellos pocos que pusieron resistencia o intentaron huir, y amenazaron con disparar contra aquellos que escaparan de la unidad de transporte cuando ellos bajaran. Acto seguido prendieron fuego a la unidad, muriendo quemadas al momento alrededor de 15 personas, entre ellas una niña de año y medio, mientras que algunos otros sobrevivieron ese momento para morir despues en el hospital por la gravedad de las quemaduras. Tengo entendido que solamente sobrevivió una persona.

La indignación y repudio fueron generales en todo el país. La policía hizo su labor capturando a los supuestos culpables y el sistema justicia aplicó todos los recursos legales para que se hiciera justicia de alguna manera. Pero el malestar en la población no cesa, lógicamente. Mientras, el gobierno reune esfuerzos desde todos los flancos y hace un llamado a toda la poblacion y las entidades civiles para no perder la calma.

En ese contexto la Asamblea Legislativa, por la iniciativa de los varios diputados de derecha que la componen, decretó que se leyera por hasta siete minutos la Biblia en los centros educativos antes de comenzar las clases. Cito aquí el decreto tal cual es:

DECRETO No. 411 – POR LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR

CONSIDERANDO:

I. Que siendo la familia la base fundamental de la sociedad y que debe tener la protección del Estado, quien debe de dictar la legislación necesaria y crear los organismos y servicios apropiados para su integración, bienestar y desarrollo social, cultural y económico; debiendo también proteger la salud física, mental y moral.

II. Que en la actualidad la situación existente ha sobrepasado no solamente la capacidad instalada de las autoridades constituidas para combatir la delincuencia en todas sus manifestaciones; lo que significa que tanto las medidas preventivas, operativas y de rehabilitación, no han sido suficientes para contrarrestar la ola de violencia y desorden, llevada a cabo no solamente por la población adulta sino, lo que es más preocupante, por nuestra juventud; lo que nos indica que nuestra simiente se está corrompiendo.

POR TANTO,

en uso de sus facultades constitucionales y a iniciativa de los Diputados: José Antonio Almendáriz Rivas, Roberto José d’Aubuisson Munguía, José Orlando Arévalo Pineda, Félix Ágreda Chachagua, Federico Guillermo Ávila Qüehl, Carmen Elena Calderón Sol de Escalón, Carmen Elena Figueroa Rodríguez, José Armando Grande Peña, José Nelson Guardado Menjívar, Rafael Antonio Jarquín Larios, Alejandro Dagoberto Marroquín Cabrera, Juan Carlos Mendoza Portillo, José Serafín Orantes Rodríguez, Rodolfo Antonio Parker Soto, Mariela Peña Pinto, Mario Antonio Ponce López, Manuel Alfonso Rodríguez Saldaña, Marcos Francisco Salazar Umaña, Misael Serrano Chávez, Manuel Rigoberto Soto Lazo, Patricia Elena Valdivieso de Gallardo, Mario Eduardo Valiente Ortiz, Esdras Samuel Vargas Pérez, Francisco José Zablah Safie, Ciro Alexis Zepeda Menjívar, y con adhesión a la misma de los Diputados: Guillermo Antonio Gallegos Navarrete, Alberto Armando Romero Rodríguez, César Humberto García Aguilera, Eduardo Enrique Barrientos Zepeda, Erick Ernesto Campos, José Rinaldo Garzona Villeda, Eduardo Antonio Gomar Morán, Melvin David González Bonilla, Juan Carlos Hernández Portillo, Manuel Vicente Menjívar Esquivel, Erick Mira Bonilla, Rafael Ricardo Morán Tobar, Carlo René Retana Martínez, César René Florentín Reyes Dheming, Carlos Armando Reyes Ramos, Abilio Orestes Rodríguez Menjívar y Guadalupe Antonio Vásquez Martínez.

DECRETA:

“LEY PARA AUTORIZAR LA LECTURA DE LA BIBLIA EN EL SISTEMA EDUCATIVO”

Art. 1. Se instituye la lectura de pasajes de la Biblia de forma diaria y sistemática en todos los centros educativos del país, hasta siete minutos, previos al inicio de actividades académicas de la jornada matutina, vespertina o nocturna, sin entrar a ningún comentario religioso, sectario ni denominacional.

Art. 2. El Ministerio de Educación en consulta con líderes eclesiásticos, establecerá el procedimiento para hacer la selección adecuada de las lecturas a divulgarse.

Art. 3. En caso de que algún padre de familia no estuviere de acuerdo que su hijo participe de tales lecturas, deberá hacerlo saber por escrito a la Dirección del establecimiento educativo, para eximir a éste de su participación, sin que esto genere ninguna consecuencia en contra del alumno.

Art. 4. El presente Decreto entrará en vigencia ocho días después de su publicación en el Diario Oficial.

DADO EN EL SALÓN AZUL DEL PALACIO LEGISLATIVO: San Salvador, a un día del mes de julio del año dos mil diez.

La respuesta de la población, y claro, del sector religioso ante tal medida, no se hizo esperar. Las opiniones son encontradas tanto dentro del pueblo evangélico como desde fuera. Por lo general se considera una medida viable para “aliviar la violencia y la inseguridad pública, así como una acción concreta en la formación de la moral de niños y jóvenes que asisten a las aulas“. Sin embargo, es necesario considerar lo que tal medida lleva implícito y las consecuencias que puede acarrear.

La Biblia, como todo lo que Dios ha creado sobre la faz de la tierra, es buena de acuerdo a Dios y le glorifica por el simple hecho de ser creación Suya. Además es el propósito de Dios que la misma sea útil para perfeccionar al creyente y hacerlo cada vez más parecido a su Señor Jesucristo (2 Timoteo 3:16-17). Sin embargo es también cierto que la Biblia misma, así como cualquier otra cosa que Dios ha creado, puede ser utilizada por Satanás para sus oscuros planes. En el jardín del Edén la serpiente cita parte de las palabras que Dios dijo a Adán, mezclándolas con mentira para confundir a Eva y hacerla caer en su trampa (Genesis 2:15-17;3:1). Nuevamente vemos en el nuevo testamento a Satanás citando las Escrituras para tentar al mismo Jesucristo (Mateo 4:6). Y hoy día podemos ver cuántas seudo-iglesias y cuántos seudo-ministros, así como también sectas, utilizan la misma Biblia que contiene el Evangelio transformador para sus propios fines impíos y no para propagar las Buenas Nuevas. Es más, algunos grupos religiosos leen y estudian la Biblia de manera sincera, al menos por parte de los feligreses, buscando agradar a Dios sin saber que estan promoviendo mentiras y por ende llevando a muchos a la condenación eterna.

En ese orden de ideas, vale la pena hacerse preguntas como estas: ¿tendrá un resultado positivo la simple lectura de la Biblia en las escuelas?; ¿quién leerá la Biblia antes de iniciar las clases?; ¿la leerá un maestro o un alumno?; ¿qué garantías existen de que no se hará ningún comentario referente a la lectura luego de terminarla, y que dicho comentario no tendrá una tendencia orientada a favorecer la opinión de quién lo dé, y que esa opinión no será producto de una mente no regenerada por el evangelio y por ende enemiga de la Verdad?

Entiendo a aquellos que confiadamente dicen que el simple hecho de leer la Biblia hará que la semilla quede sembrada y el Señor la hará germinar a Su voluntad. La pregunta aquí es ¿cuáles son nuestras expectivas? ¿que la juventud de los centros educativos mejore su conducta o que se convierta a Cristo? Si estamos de acuerdo con lo primero nuevamente hay que preguntarse ¿puede el hombre ser mejorado por la Palabra sin ser convertido? Y si con la segunda opción, ¿es la lectura de la Biblia lo que convierte al individuo o la predicación del evangelio con un claro llamado al arrepentimiento por los pecados? Una traducción más precisa de de Romanos 10:17 es “la fe viene por el oir, y el oir, por la predicación.” Algunas traducciones rezan “…y el oir, por la palabra de Cristo.” Además, si existe un llamado a los creyentes respecto a la Biblia, dicho llamado es a estudiarla y meditarla con el fin de obedecerla, y no solamente como un ejercicio espiritual mecánico. Tal actitud hacia la Biblia produciría el mismo resultado que la lectura mecánica (rezo) del Salmo 91 antes de ir a dormir aún acompañada del acto de dejar la Biblia abierta en dicho pasaje  a un lado de la cama para obtener protección divina; es decir ningún resultado favorable, si en verdad no se practica una vida piadosa como resultado de la transformación que el Espíritu Santo va haciendo en los nosotros los creyentes (Regeneración). Vale la pena recordar que es posible hacer cosas buenas en apariencia y que aún Dios en Su Palabra ha ordenado, y a pesar de ello dichas cosas pueder ser detestables para Él si no van acompañadas de a actitud correcta (Isaías 1:10-15).

De manera que esperar que la simple lectura obligada de la Biblia en las escuelas produzca cambios para mejoramiento de la sociedad no es más que una piadosa y sincera vana ilusión.

Ahora bien, ¿qué nos queda por hacer? Mucho, en verdad. En nuestro país gozamos de libertad de religión, así como de libertad de expresión. Es momento de que pastores, líderes, laicos, misioneros, evangelistas, empleados públicos, educadores, padres y madres de familia que son miembros de la iglesia cristiana en general asumamos nuestro rol como embajadores que somos del Reino de Dios y de su Rey Jesucristo. La tarea de evangelización es labor de la Iglesia, ejercida por cada uno de sus miembros en su particular contexto personal y, por supuesto, en comunión con los otros creyentes que pertenecen a la iglesia local a manera de estrategias y planes bien organizados que buscan alcanzar a los perdidos por medio de la Palabra de Dios, el mensaje del Evangelio.

Hemos de estar agradecidos de vivir en un país con esta libertad y aprovechar el tiempo que tenemos. Es irresponsable esperar (y peor aún promover) que el Estado usurpe una privilegiada labor que no le corresponde como lo es la enseñanza/transmisión de la fe cristiana cuando ni siquiera le corresponde educar de manera alguna a nuestros hijos. Dios ha designado los papeles primordiales del Estado, la familia y la iglesia de manera clara en Su Palabra y hemos de procurar obedecerle fielmente, y más aún si gozamos de la libertad de hacerlo.

Volviendo al decreto ya vetado, es posible aplicar la regla de oro en esta situación: ¿nos gustaría que a nuestros hijos (hablo a los cristianos evangélicos) se les impusiera la fe mormona, por ejemplo; o la fe budista; o el ateísmo, porque alguien o varias personas consideran que es lo mejor para la sociedad? Eso, por supuesto, ocurre a menudo y esta ocurriendo de manera más clara en otros países; pero no debemos usar la misma arma nosotros pues el resultado puede ser contraproducente. Además “no nos debe interesar únicamente nuestra propia libertad religiosa, sino también la libertad religiosa de los demás(1), ya que de esa manera es posible acercarnos a ellos con el Evangelio como mensajeros y no como inquisidores, sin que esto quiera decir que nuestro mensaje tiene que ser transigente respecto a aquello que la Biblia señala como verdad absoluta (Jesús como único camino al Padre, por ejemplo).

Nuevamente el llamado es a que valientemente asumamos el rol que nos corresponde como iglesia de Cristo en el mundo, para ser sal y luz. Basta ya de entretenernos y entretener a los demás con mensajes de éxito personal, música profesionalmente excelente, shows y concursos de canto, maratones para recaudar dinero, búsqueda de fama y poder como denominación, etc. y volvamos a predicar el Evangelio, volvamos a denunciar el pecado en nuestras propias vidas y volvamos a llamar a todos al arrepentimento. Entonces, sólo entonces, la vida en El Salvador será distinta… para bien de sus habitantes y para la gloria de Dios.

Cuando yo cierre los cielos para que no llueva,
o le ordene a la langosta que devore la tierra,
o envíe pestes sobre mi pueblo,
si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora,
y me busca y abandona su mala conducta,
yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.

2 Crónicas 7:13-14 (NVI)

Notas:

(1) Timothy Monsma, Esperanza para el mundo el Sur. p. 41. CLIR 2006.

Para un mayor enriquecimiento bíblico acerca de los roles del Estado, la familia y la iglesia, los invito a examinar estos excelentes recursos:

¿Igualdad Religiosa o Libertad de Cultos? Una visión cristiana bíblica, por Alberto Mansueti

La Necesidad de una Educación Explícitamente Cristiana, por Bryan Schwertley

Princípios Claves del Gobierno Civil Bíblico, por Roberto Fugate (A la venta en http://www.clir.net/libreria__.html)

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